La Paradoja de la Novela Perfecta

Hoy quería hablar de un fenómeno del que fui testigo mientras realizaba la corrección de mi primera novela. Como sabréis, soy un experto en el estudio de ciertos dilemas de importancia vital para el escritor novel y hasta ahora nunca había experimentado una contrariedad semejante. Me ha dado por denominarla como la “Paradoja de la Novela Perfecta”.

Enunciado

La Paradoja de la Novela Perfecta se podría enunciar de la siguiente manera: “Sabiendo que el límite de la relación amor/odio a tu propia novela, cuando el número de correcciones tiende a infinito, es igual a cero; tu afán de perfeccionarla provocará que el número de errores nunca sea nulo, pues variará con cada nueva modificación del texto, haciendo que el valor de la función en un punto cualquiera de las n correcciones, siempre sea ≥1″.

Demostración

Procuraré ser riguroso en mi planteamiento. Una vez terminada tu novela, la relees innumerables veces con el pretexto de dar con la mejor versión posible. No hablo del argumento, únicamente me centro en la estructura de las frases, ortografía y en la sensación del estómago. Eso que define a un buen escritor: su capacidad para distinguir entre una frase que no termina de funcionar y el reflujo de un gazpacho caducado.

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Ejemplo práctico. Valores para n (nº de correcciones) = 15

A medida que revisas tu propio trabajo decrece rápidamente el numero de erratas en él, hasta que logras alcanzar una pequeña cifra. El problema es que, con cada nueva corrección, también observas algunos fragmentos del propio texto que empiezan a no gustarte. A partir de cierto número de revisiones, tú amor por dichos fragmentos decrece y comienzas a corregirte a ti mismo. No puedes salir de ese bucle, al que técnicamente llamamos Síndrome de Ikea . Es entonces cuando contemplas con estupor que, con toda probabilidad, corregir nuevos detalles provocará que vuelvas a errar una y otra vez, si no en el mismo, en otros elementos.

Por tanto, queda demostrado sin margen de error que por muchas revisiones que un autor haga de su propio texto, nunca podrá crear por sí solo —al menos desde un punto de vista técnico— la novela perfectaLQQD

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