Lo que no está escrito

Mi intención de hoy no es realizar una exposición sobre el mejor método de escritura. No creo que exista. Al menos, no uno universal. Sencillamente, me sirvo de las palabras para mostrar un poco de mí mismo, como he hecho siempre.

Al igual que cada uno tiene su particular forma de amar, de besar, de decir “te quiero” o, puestos a seguir con el mismo tema, de aderezar una hamburguesa; cada uno tiene su propia manera de escribir.

En mi caso, requiero de un boceto o, al menos, de ciertas directrices. Sin ellas, escribiría dando tumbos. Cierto es que mucha gente prefiere disfrutar de un paseo sin las ataduras de un camino prefijado, sin un rumbo o recorrido planificado de antemano, dejándose llevar por la espontaneidad y la creatividad. Yo no. Lo sé, tengo mis cosas. Tampoco me gusta el chocolate.

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Lo que importa es nuestro Plan

Cuando escribo un post, un correo o un pequeño relato de varias páginas no aplico dicho sistema, ni siquiera cuando voy a comprar el pan. Sin embargo, lo necesito a la hora de llevar a cabo una novela.

  • El primer paso es la creación de la idea inicial. Eso no se puede planificar, surge de la nada en el momento más imprevisto. Poco a poco, va creciendo dentro de ti sin que te vayas dando cuenta.
  • A ese concepto básico se le van sumando pequeñas ramificaciones hasta que finalmente consideras que debes empezar a escribir.
  • Una vez que consigo llevar la premisa y los trazos generales al papel, puedo plantear las posibles fisuras del planteamiento, corregir las partes que flojean y añadir subtramas.
  • Como resultado final, dispongo de un esquema general y de una sucesión ordenada de escenas que engloban el relato por completo. Con esos cimientos, y sin perder de vista el desenlace, desarrollo la historia y me embarco en la escritura.
  • Tan sólo un año después, viendo pasar cada día, puedo decir que he completado la novela.
Resplandor

Típico bloqueo de escritor

Esa es, hasta ahora, mi particular manera de escribir. Lo que resulta innegable es que, en cualquiera de los casos, sea cual sea tu manera de afrontar un papel en blanco, es un duro camino que siempre merecerá la pena. Hay que tener presente que escribir una novela requiere mucho esfuerzo. Cuesta lo que no está escrito.

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