Reseña de una noche literaria

Tras unas semanas ajetreadas, hoy me he decidido a narrar en primera persona lo que sentí al compartir una noche de copas con escritores de primer nivel. En un principio, iba a atesorar esa experiencia en un rincón, junto con mi camiseta de Fido Dido, pero finalmente he entendido que sería egoísta actuar de ese modo. Supongo que, con el paso del tiempo, uno tiene una perspectiva distinta de las cosas. De algunas, aquella camiseta lo sigue petando.

Ya que la reunión tuvo ingredientes literarios, relataré del mismo modo lo más relevante de la noche.

Introducción

El caso es que la noche literaria comenzó como suelen comenzar las buenas historias. Con una tormenta. Creo que un día dije que me gustaba ver llover y desde entonces sólo llueve cuando salgo. O quizás sea al revés, quién sabe.

Quedamos junto a una estación de metro. Soy un caballero, jamás revelaré si alguien llegó tarde a la cita. Es más, para ser ecuánime, nombraré por orden de llegada a los integrantes del peculiar grupo: @SergioSancor, @MerSuFd, @SarinBallarin y @BetaCoqueta.

Durante unos minutos de deleite, disfrutamos del calor y de la unión que sólo se puede percibir en la boca del metro, en un día de lluvia intensa. Lo bueno es que, casi sin darnos cuenta, nos vimos forzados a intimar con unos adolescentes de creatividad desmesurada, que habían improvisado una pequeña rave junto a las escaleras. Por suerte o por desgracia no duró mucho. Pasados unos minutos, decidimos que lo mejor sería salir al exterior y atravesar aquel diluvio bíblico. Como dato anecdótico, recuerdo haberme duchado, en más de una ocasión, con menos agua. Finalmente, llegamos a tierra firme y pudimos sentarnos a tomar algo.

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Nudo

Lo interesante comenzó cuando se inició el desfile de copas, y éste no se hizo esperar.

Desde que hablamos de quedar, me imaginaba semejante reunión como una lucha de egos pluma en ristre. Con comentarios del estilo: “Eso está muy bien malandrín, pero mi libro es mejor que el tuyo”. Estaba muy equivocado. Era justo al contrario, todos alababan las virtudes del libro ajeno.

Como escritor novel, preguntaba a diestro y siniestro, ávido de conocimientos. Aprendí mucho. Y de libros también. Porque allí se trató de materias de las que, al menos yo, únicamente esperaba hablar con mi psicólogo. Pero bueno, no sólo de pan vive el hombre. El temario de la noche abarcaba desde literatura clásica hasta Milo Ventimiglia, pasando por material audiovisual diverso.

Pero hubo un tema sobre el que giró la mayor parte de la conversación de la noche. Al principio me negué a participar, probablemente por mi timidez, pero finalmente tuve que afrontarlo, aunque solo fuera con respuestas evasivas. Llevaba unas cuantas copas a mis espaldas y, aun así, me mantenía firme y no me daba por aludido. Sin embargo, no sé por qué, pero hoy me encuentro más hablador. Hoy confesaré.

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Desenlace

La respuesta es sí. Lo he hecho en muchos sitios —en la cama, en el sofá, en el suelo, de pie, en el coche, en el tren o encima de la barra de un bar—, en las posturas más extrañas, en grupo, poniendo en práctica ideas disparatadas e incluso, en ocasiones, yo solo. Y es que no hay por qué avergonzarse. Escribir no es sólo un entretenimiento. Te permite dejar atrás lo malo y recordar lo bueno. Es una especie de placer desagradable y, esa contradicción, ese sabor amargo delicioso es el que te hace volver a él una y otra vez.

Y así concluye esta breve historia. La velada terminó cuando nos despedimos en la gran vía madrileña. Me alejé caminando y una chica muy maja se acercó, me agarró del brazo y me ofreció su cariño y afecto sin rodeos. Qué más podría pedir. Alguien me había tirado los trastos. Una noche redonda.


Me guardo para mí los momentos más delirantes o, que demonios, para futuros posts. Con toda seguridad, habrá muchas razones para repetir la reunión, pero yo me quedo con una. Fue al llegar a casa cuando comprendí que, si yo mismo hubiera escrito esa noche, no podría haber imaginado mejores personajes, no lo podría haber hecho mejor.

  13 comments for “Reseña de una noche literaria

  1. octubre 23, 2014 at 12:36

    Rober sorprendes mucho como ves a los que te rodean. Eres Genial. Siempre lo haces mejor!

    • Rober Lago
      octubre 23, 2014 at 13:16

      Gracias. Sí, a veces me sorprendo yo mismo…

  2. Mercedes
    octubre 23, 2014 at 12:58

    Ohhhh, nos enamoras, Rodri (al menos a mí). Primera de muchas veladas. Qué bonito…

    • Rober Lago
      octubre 23, 2014 at 13:32

      Y me lo dices ahora 😉 Por mí, quedábamos todos los días. Eso sí, a tomar café, jugar al bridge, a hacer patchwork,… Que ya estoy mayor.

  3. emma
    octubre 23, 2014 at 16:56

    Muy buen post soy fan de las chicas pero quedas anotado en la lista de los mejores escritores q voy a leer y haber q los escritores tienen temas muy interesantes de hablar como follar jajaj. Mentes brillantes hablan cosas frillantes besos desde venezuela cuslquirvrisa viene bien en estas epocas y mas si es de genios literarios

    • Rober Lago
      octubre 23, 2014 at 17:10

      Te agradezco el cumplido. Y los besos. Sí, es que yo soy muy fan de las chicas, en general ;). Besos para ti también.

  4. Diego
    octubre 23, 2014 at 18:23

    pedazo de camiseta!

  5. Diego
    octubre 23, 2014 at 18:24

    ahí está!, ahí está, se la robo el tiburón, el tiburón!

    • Rober Lago
      octubre 27, 2014 at 12:57

      Los clásicos nunca mueren…

  6. octubre 24, 2014 at 09:58

    Entonces el que llegó tarde fuiste tu??? jajajaja.
    Un post genial Rober!!!!

    • Rober Lago
      octubre 27, 2014 at 12:56

      Todo podría ser. Nunca se sabe ;). Muchas gracias por pasarte Pedro.

  7. noviembre 7, 2014 at 17:19

    Fido Dido mola mucho, enseña esa camiseta al mundo por dióh. Nada de rincones!

    • Rober Lago
      noviembre 7, 2014 at 17:35

      No sé si atreverme. Creo que un pequeño destello de la luz del día podría hacer que perdiera color y estructura, o lo que es peor, mi dignidad 😛

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